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Miguel de la Cierva es director y propietario de El Náutico de San Vicente, uno de los espacios musicales más icónicos de Galicia. Con más de tres décadas al frente del proyecto, ha convertido este enclave en un referente cultural, combinando programación musical, producción artística y gestión de eventos en un entorno único.

Sexto hijo de los creadores de San Vicente do Mar, nació en 1970 y toda su vida ha estado estrechamente ligada a ese lugar, donde vivían los primeros años como colonos.
La empresa urbanizadora familiar terminó siendo ruinosa, así que tuvieron que ir vendiendo todo, excepto el proyecto de club náutico.

Volver allí unos años después para abrir un bar de verano fue el contacto con el paraíso perdido y ese arraigo por el lugar y la vocación por la música fueron la semilla y el abono de un sueño, al principio furtivo, de volver allí a donde se pertenece.

Musico aficionado o profesional frustrado, técnico de sonido, aficionado a la fotografía y, sobre todo, amante del lugar, vio en aquel viejo club náutico el lugar donde crear un espacio único para la música y el encuentro. El trabajo más difícil era dar a conocer entre los músicos, a la vez que al público, la existencia en un lugar apartado, de un espacio único con una programación única. Ese deseo fue forjando las habilidades de comunicación y relacional. La posterior llegada de las redes sociales supusieron la herramienta de prescripción ideal de todo lo que engloba y hace especial al Náutico: un lugar precioso y con una atmósfera y actividad única. Ese canal de prescripción del Náutico a través de la música, la naturaleza y la fotogenia de esta atmósfera, en redes sociales, forma hoy una comunidad de más de 200.000 seguidores, con más de 40 millones de visualizaciones de contenidos al año.